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7 marzo, 2016

8 consejos imprescindibles de conducción invernal

8 consejos imprescindibles de conducción invernal

La nieve es muy caprichosa, igual llega en noviembre que se retrasa hasta mayo e incluso junio en algunos lugares, pero siempre hemos de estar prevenidos para no jugárnosla. Conducir sobre nieve o con posbilidad de que esta exista requiere ciertos conocimientos básicos que no son difíciles de llevar a la práctica y que pueden significar la diferencia entre una situación anecdótica y un grave accidente.

En las próximas páginas te vamos a mostrar una serie de consejos útiles y sencillos, puede que ya los conozcas o puede que no, pero estamos seguros que si los sigues vas a tener mucha más seguridad a la hora de circular por carreteras heladas o con nieve. No te pierdas nuestros 8 consejos básicos de conducción invernal.

Nada hay más desaconsejable en conducción invernal que realizar una conducción agresiva. Ya sea en las arrancadas o en cualquier otra maniobra la máxima de la conducción invernal está en la suavidad. Cualquier cambio de aceleración o sentido de la marcha exige a los neumáticos un extra de tracción, y en condiciones de baja adherencia debemos maximizar la tracción de nuestros neumáticos.
Tan importante es este consejo que en las arrancadas puede ser incluso aconsejable recurrir a la segunda relación de marchas para comenzar a circular, pues en dicha relación los neumáticos comienzan a girar con menos fuerza y obtienen por tanto mejor motricidad. En el resto de circunstancias habremos de buscar igualmente, en general, marchas largas. Una excepción se encuentra en las frenadas, pues para disminuir la velocidad será bueno que utilicemos el freno motor, reduciendo marchas poco a poco y sin retenciones bruscas, para terminar parando con el uso del freno cuando ya circulemos a baja velocidad. En cambios automáticos suele existir un botón de invierno (marcado habitualmente con la señal universal del copo de nieve) que hace exactamente eso, realizar una arrancada más suave y limitar las brusquedades en los cambios de marcha, tanto hacia arriba como en su caso en reducciones.
En los vehículos modernos la existencia del control de estabilidad con su correspondiente control de tracción hace que la tracción mejore en prácticamente cualquier situación. La única circunstancia en la que resulta aconsejable desconectar el control de tracción es al intentar salir desde parado sobre nieve. Con el control de tracción conectado las ruedas pararán su giro cada poco por no tener tracción. Si lo desconectamos podremos mover el volante para buscar tracción e incluso “cavar” en la nieve hasta encontrar un lugar con adherencia. Esta situación sólo se refiere, por supuesto, a coches con tracción delantera, y ha de ser transitoria. Una vez en movimiento hay que volver a conectar todos los sistemas.
Circulando por carretera en condiciones de frío no es extraño encontrar vehículos que tienen todas las ventanas empañadas y con el conductor echado hacia el volante mirando por un diminuto hueco del parabrisas delantero. El modo de evitar esta situación en los vehículos antiguos era circular con alguna ventana abierta para evitar la diferencia de temperatura que genera el empañado, hoy en día es mucho más sencillo.
Texto y imagen original de: MOTORGIGA



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Manuel Henriquez
About Manuel Henriquez

Curioso por naturaleza, emprendedor, entusiasta y creativo y eso se aprecia en cada uno de los proyectos en los que se involucra.
Su pasión son las personas y su desarrollo.

Formación de habilidades de venta, Formación de producto y técnica,
Formación de procesos, Coaching , Cambio organizacional, Planes de desarrollo.

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